La internet muerta
La centralización es nuestro problema, pero erradicarla no sería tan difícil. Solo incómodo
Un concepto que circula por las redes es el de la ‘Internet muerta’: según esa teoría la mayoría del tráfico que circularía no sería producto de los humanos sino de máquinas, de bots. La teoría en sí nació hace tanto tiempo y la fecha de la supuesta muerte es tan absurda (hace casi diez años) que es evidentemente falsa, una conspiranoia del nivel de la teoría de que todos los pájaros son robots o la tierra es plana.
Sin embargo, el incremento de la automatización de la creación de contenidos resulta evidente. En parte es por culpa de las páginas web de seudonoticias que se sostienen solo por el clickbait. No son medios, son solo enganches para colocar propaganda, es decir, están hackeando los sistemas de pago por anuncio de las grandes corporaciones. Estos falso medios no son nuevos, no son más que la versión exacerbada de los periódicos amarillos que existen desde hace ¿más de un siglo?
Estos contendedores de clickbaits, no necesitan contenido de calidad ni de interés, solo necesitan mierda que llame mucho la atención como para que el público clique en ellos y se pasee un rato por su basura acompañada de anuncios. Como no necesitan contenido de calidad, pueden rellenar con lo que salga de cualquier IA e ilustrarla de forma casi automática por los mismos LLMs. Cada vez más esta paja inútil inunda los agregadores de noticias o los mismos buscadores. Es un efecto casi inevitable de las herramientas de publicidad que las grandes plataformas ‘gratuitas’ de la web han creado para ganar dinero.
Por otra parte como ya dije en este artículo la web no tiene por qué ser como es actualmente ni tiene por qué acabar siendo como en el episodio de las bicicletas de Black Mirror:
Uno de los problemas actuales queda gráficamente ilustrado por este gráfico que encontré navegando por ahí:
Hoy mismo he visto comentarios en esta plataforma quejándose de que el contenido cada vez parece más vacío, falso, inhumano, o sea, una visión más del advenimiento cercano de la Internet Muerta. La verdad es que Internet (el hardware, el soporte físico de routers y fibra óptica) fue una red distribuida y hace mucho que es una red descentralizada de máquinas, por eficiencia.
Cuando yo estudiaba en la universidad ni siquiera resultaba evidente que IP fuese el protocolo final de Internet. Lo que teníamos contenía redes locales con toda clase de protocolos de comunicación entre ordenadores e IP no dejaba de ser una opción más. Con los años TCP/IP se transformó en el estándar, los routers y los conmutadores se fueron fusionando y casi desapareció la separación entre la red global y la red local (ahora solo vemos redes locales a través de WIFI o Bluetooth).
La compleja red físicamente distribuida, por razones de control y de eficiencia, se transformó en una red real arborescente en cuya base hay anillos circulares de altísima velocidad. Es decir, una solución descentralizada, no distribuida.
Cuando nació la web (la red que se superpone a Internet y que se suele confundir con ella ahora) fue en los 90s una red distribuida de personas. Cada uno teníamos nuestros servidores, nuestras páginas, nuestras direcciones de correos. La comunicación entre personas no solo era descentralizada sino que era punto a punto, era distribuida y como dije en el artículo ya mencionado nos organizábamos autónomamente mediante enlaces, anillos, temas de interés común... Si todo eso no hubiese existido, esa autoorganización el primer algoritmo de Google, el Pagerank, ni siquiera hubiese tenido sentido. Véase lo absolutamente neutral que era aquel viejo amigo, ni SEO ni leches. Y ya era maravillosamente eficiente, no necesitábamos nada más.
No había nodos centrales, desde donde se orquestase la comunicación. Era un caos, a veces un dolor de gestión, pero no podía ser domesticado con facilidad. Más adelante, nacieron primero los servicios de hospedaje de páginas y luego las redes sociales. Y la verdad, esos servicios ahora ya centralizados, resultaban fáciles y cómodos de usar.
Hemos sido capturados por nodos centralizados (X, Instagram, Facebook, Linkeid, YouTube…), hemos sido empujados a producir contenido (y dinero) para los dueños de dichos servicios. Nos unimos a estas plataformas por comodidad y el dueño manipuló la distribución de contenidos, la visibilidad, para aumentar la retención y usar ese tiempo (nuestro tiempo) en anuncios. Pasamos a ser trabajadores a tiempo completo de ellos. Esclavos contentos.
Podía haber sido diferente, podrían habernos COBRADO por sus servicios pero nunca, ninguno de ellos, se atrevió a cobrar nada por el buscador, por el hospedaje o por la interconexión de sus usuarios porque sabían que su solución era replicable con relativa facilidad y prefirieron seguir el camino de la publicidad, de la atracción, de hacernos trabajar para ellos de ser monopolio y vender espacio para anuncios dentro de la experiencia. Culpo a NAPSTER también de esa deriva. De hecho se sabe que el tipo de esa plataforma de descarga de música obligó a Facebook a ser gratuita en sus orígenes y ya se quedó así a perpetuidad.
Si basas tu modelo de negocio en la atención y en la venta de anuncios, si te basas en atraer y conocer lo mejor posible a tus usuarios, ¿por qué no usar ese conocimiento para hacer política —que es y será siempre el negocio más lucrativo posible—? Y en eso están desde hace años, como en mi novela corta Aportación personal.
Como he dicho nos tienen presos, trabajamos para ellos. Hoy mismo he leído el artículo de una escritora bastante conocida en el fandom que afirmaba sin, aparentemente, lamentarlo que escribir bien ya no solo no basta, sino que tiene poco que ver con vender algo. Que el escritor ya no es tal, sino un showman, que las ventas se hacen por lo mucho que te conocen, que el escritor ya no tiene lectores, tiene fans.
Ni siquiera es la primera vez que lo escucho decir. Hace ya varios años que lo vengo escuchando. Hace años que lo dicen hasta analistas y comentaristas serios de la literatura de género. ¿Quieres vender alguno de tus libros? Hazte estrella del rock. Perdón, soy un gen X y hablo viejuno. Hazte influencer, muéstrate mono e interesante (ahora, además, tienes que ser positivo y hablar de cosas esperanzadoras), desata pasiones y así hablarán de ti, comprarán tus libros. Pareciera que el mundo de la escritura es, ya, la distopía de las bicicletas que he mencionado antes.
Y, claro, la acumulación de todos esos artistas metidos a showmans, sin vocación, lleva necesariamente a la Internet Muerta: todos queremos hablar de nuestras cosas, nadie quiere trabajar gratis. Pedir que te haga ese trabajo absurdo a la IA ‘matando’ internet es una consecuencia lógica.
Hay cursos enteros de cómo vender tu libro en Amazon, cursos detallados de cómo colocar tus creaciones en los buscadores o en los nuevos LLMs, cómo hacer DINERO, DINERO y luego DINERO, manteniéndote en el centro del discurso, del fandom, de… lo que sea que esté funcionado en el imaginario algoritmo de las supuestamente imprescindibles redes sociales. Un esfuerzo ímprobo, salvaje y, sobre todo, creciente pues los algoritmos de visibilidad son secretos, sirven a sus dueños (cuando no a sus aspiraciones políticas) y mantenerlos enganchados requiere de mucho mucho mucho e incluso mucho trabajo.
Te animo a probarlo tu mismo. Escoge el curso que quieras, recórrelo con atención, aplícalo con rigurosidad e intenta atraer a los clientes desde la plataforma que más rabia te dé. Prueba con Amazon. La verdad es que casi seguro que funcionará. Solo te pido una cosa: lleva la contabilidad detallada del tiempo que has gastado en el experimento, incluyendo lo que has necesitado para asistir y entender el curso. Luego calcula lo que te pagan a la hora en tu trabajo alimenticio actual y comenta aquí mismo si la ganancia que has obtenido extra después del curso (ganancia, no ingresos, descuenta correctamente los costes) llega a un tercio de lo que habrías ganado haciendo esas mismas horas extra en tu trabajo (aunque no te las pagasen como extras).
¿Sabes quién gana todo el rato con tu contenido? Ellos, el nodo central, los oligarcas, esta gente:
Las mismas personas que han aupado a su trono al extravagante tipo naranja que realiza ataques ilegales y parece querer meternos en la Tercera Guerra Mundial.
Os animo a hacer algo más, buscad en Internet, cómo han ido creciendo las desigualdades, cómo se ha centralizado el dinero en las últimas décadas, cómo se ha separado la productividad de los sueldos de los trabajadores desde la época Reagan/Thatcher.
Este es el problema, la centralización de todo les hace ganar dinero a ellos. No es evolución natural del mundo, es saqueo.
Romper este esquema tampoco es tan difícil, hay que aceptar la incomodidad y romper la centralidad de todos los servicios. Es tan fácil como hacerles BOICOT.
Os animo a intentarlo, siempre existen alternativas: este mensaje no es más que un ejemplo.
Haced una búsqueda de las opciones, hay incluso webs detalladas con posibilidades europeas.
Si dejamos de usar el núcleo de la red, los beneficios de esas empresas caen y sus accionistas los echan a la calle. Fin del primer problema, luego nos tocará usar soluciones distribuidas y no volver a caer en la comodidad.
Si nos dejamos llevar por la comodidad, si mantenemos los actuales servicios centralizados, ya sabemos lo que ocurrirá.



Muy interesante. Te expongo mi caso personal con la autoedición. A ver qué te parece...
En 2013 publiqué un libro titulado "La extraña odisea", una suerte de "memorias" que, en realidad, eran una reflexión sobre los problemas de la didáctica de las lenguas clásicas.
Lo envié a varias editoriales del nicho y todas lo rechazaron. Al final decidí auto-publicarlo. El libro lo vendí exclusivamente en una librería especializada de Madrid -ni siquiera se podía comprar en Amazon-. Agotó la primera edición de 200 ejemplares, una reimpresión de otros 200 y pude publicar una segunda edición -corregida- de 500 ejemplares de los que me deben quedar unos 100 -y todavía está a la venta, aunque ahora se venden con cuentagotas, lógicamente.- El libro, además está descargable gratuitamente en internet archive en formato pdf y audiolibro donde acumula 564 y 419 descargas respectivamente. Incluso un profesor de universidad holandés lo tradujo y financió de su bolsillo una traducción al holandés... y una pareja de profesores neozelandeses lo tradujo al inglés y lo autoeditamos -ese sí que se puede comprar en Amazon, a mi pesar, porque ahí ya no me quedaba otra-. Recibió decenas de reseñas en blogs, e incluso alguna en prensa "seria"... y en Goodreads tiene 47 ratings y 2 reseñas.
¿Se equivocaron las editoriales al rechazarlo? Probablemente no: era un libro demasiado de nicho -casi exclusivamente para profesores y alumnos de latín y griego- para tener sentido a publicarlo... y sospecho que se hubiera vendido bastante menos de no haber controlado yo todo el proceso.
Teniendo en cuenta que la mitad de los libros que se publican en España no venden ni un ejemplar, no me puedo quejar.
https://elpais.com/expres/2026-04-12/la-mitad-de-los-libros-publicados-en-espana-no-vende-ni-un-ejemplar-al-ano.html
No sé si el comentario anterior lo he publicado en el post adecuado... todavía no me aclaro con substack. Me parece que estoy publicando los comentarios donde no corresponden... Perdón por la torpeza :-?